Cuánto se ha hablado, cuanto se habla y esperemos que se siga hablando de “creatividad”.
Estamos acostumbrados en esta profesión a pensar en la creatividad bajo la óptica del premio, de lo novedoso, de lo nunca hecho, de la idea simple, esa que “parece” que se le pudo haber ocurrido a cualquiera pero no, se le ocurrió a un par de capos después de mucho trabajo.
Este concepto es para los que juegan en Ligas Mayores, con clientes que ya tienen una cultura digital entonces van levantando la apuesta a la Agencia campaña a campaña.
También hay otra realidad: Las Ligas Menores, dicho sin ser peyorativo, es simplemente una manera de definir a aquellos clientes/marcas que quieren entrar al juego, con los temores y prejuicios típicos.
Este partido que quizás hemos jugado todos, es un partido en el cual la Creatividad quizás no esté puesta en la resolución de la acción, sino más bien en el hecho mismo de venderla, en el proceso por el cual podemos conectar con el cliente, explicarle cuestiones relacionadas a la comunicación digital, marcar las diferencias con todo aquello que ya tiene internalizado y hacer que se anime.
No es un partido menor. Meter gente al juego es una labor muy ardua, trabajar con los temerosos es tan complicado a o más que hacerlo con marcas experimentadas.
Tener un cliente que nunca hizo nada en digital tiene un proceso, venderle a Nike tiene otro.
Hoy estoy mucho más enfocado en meter gente al juego que en tener esa idea que nadie tuvo y no me siento menos creativo por ello, al contrario, me siento frente al increíble desafío de generar valor y dinero en aquellos lugares en donde no los había.
La adolescencia es el momento de los fanatismos plenos, yo fui así. Con la vejez se acomodan los “quereres” y se gana quizás en objetividad. Después de haber estudiado bastante historia del arte tuve mi descubrimiento, amor y decepción con Dalí, y creo que fundamentada, de pasar a creer que era lo mejor que había visto, pasé a entender por que lo acusaron de ser el inventor del marketing de la pintura, no obstante rescato cosas absolutamente geniales y este cuadro en particular.
Qué me llamó la atención? El punto de vista conceptual. La idea.
Más allá de toda la cuestión técnica, hay que ser muy hijo de puta en el sentido más genial del término para mostrarte arriba de Cristo.
Salvador pone al espectador en sus propios ojos, en su mirada, en “esa” época, con “aquella Iglesia”.
La creatividad está o puede estar en muchos puntos del proceso, involucra a muchos actores con la posibilidad de aportar un enfoque único y diferente a su labor, pero cuidado, para romper las reglas primero hay que conocerlas.
Picasso también dijo que pintaba “así” sus rostros cubistas, porque a los 15 años ya pintaba como el mejor de los hiperrealistas.
