No conozco a ningún “exitoso” que no haya sido apasionado, que no haya usado al amor profundo por algo, convirtiéndolo en el motor que los mueve.
Ni siquiera aquellos seres que parecen no tener una vocación particular más que hacer dinero escapan a esta regla.
Recorrí la biografía de varios exitosos: artistas, músicos, creativos publicitarios, directores de cine, deportistas, arquitectos…
Todos tienen un plus de amor por lo que hacen que los diferencia del resto. Amor no en el sentido trivial que se le da en la novelita adolescente de las 17hs. en la TV, sino al amor profundo que te lleva a “hacer” más que el resto, en cualquier contexto.
A estudiar más, aprender más, a ser más curioso que el resto, a saber adaptarse mejor, a aguantar mejor los embates, y un largo etc.
Cuando lo hacés pasando la media es por que el amor es mayor.
Hay una cosa interesante en la biografía de ciertos personajes, y es este hilo conductor.
Napoleón, Guillermo Vilas, César Pelli, John Lennon, mezclo nombres sin ninguna conexión aparente, pero los invito a chusmear en sus vidas (yo lo hice, y podría agregar muchos más a la lista), en todos notarán este “plus” del cual les hablo.
Muchas veces pasa, por lo menos me pasa a mí, levantar la cabeza para observar y darme cuenta claramente quien lo tiene y quien no, quien ama lo que hace y quien lo hace por que algo tenia que hacer.
Cuando uno ama lo que elije, tiene como una adicción muy parecida a la que tiene un adolescente cuando es “fan” de algo o de alguien: querés saber “todo” no podes vivir si no sabés todo… sin ir más lejos muchos de nosotros hoy somos “kidults” comprando algún personaje de Starwars o un disco que habíamos extraviado hace años o que nos quedaba en cassette (btw, vieron que vuelve el cassette? Beck está sacando su último disco en este formato) si lo encontramos en alguna disquería de las pocas que quedan y tenemos un extraño goce difícil de explicar a otro que no tiene esa pasión.
Con la profesión cuando la amás en ese grado pasa lo mismo, querés saber todo, querés conocer a todos, DEBES hacerlo, no como un trabajo si no más bien es como si padecieses de un hambre voráz por conocer para seguir aprendiendo.
Cada tipo que conocés, cada Agencia, cada campaña, te abre una puerta a todo un mundo y cuando esos datos se empiezan a interconectar empezás a crecer.
Dicen que la inteligencia no es el acopio de información, si no saber como interconectarla para aplicarla en las cuestiones de todos los días.
En mi caso, me pasa absolutamente con todo y no sé si soy exitoso, solo sé que no puedo entender las cosas sin pasión.
Vivo uniendo puntos sin interconexión aparente, preguntando al límite de ponerme denso, trazando paralelismos extraños encontrando links que quizás no sean demasiado reales pero que de algún modo siempre me sirven.
Todos son “nodos”, sus historias son mis historias y “el saber” que contienen forman parte de mi experiencia diaria.
Es un ejercicio antropológico pequeño, casero al que no puedo renunciar. Pienso en “layers” y en imágenes todo el tiempo, y casi todo lo que escucho o veo me hace acordar a otra cosa.
Es una locura y es un plus, las escuelas, los libros, los discos, las películas, las experiencias de los otros son herramientas pequeñas si no las usamos con esa pasión.
A propósito, hablando de esto, me acordé de una vez…